Luz

Luz

martes, 19 de noviembre de 2013

Nunca como a mí

Digamos que hablamos de amor.
De amor roto, sí,
pero amor.

Dime que amaste a otros
pero nunca nadie como a mí:

Dime que fue diferente,
que pensaste en mí
y fue como
si yo mostrara mis dientes,
tus diente al mundo y
querida,
hasta los seres inertes
parecían recobrar la vida.

Que despropósito -pensarás-
escribirte esto ahora,
después de que en la arena
ya hayan pisado
nuestras huellas borradas
una y otra vez...

Pero quizás algún niño ingenuo
jugando, inocente, en la arena,
removerá, y verá una marca
y entenderá imborrable la huella

Y ese niño volverá
a lo que era antes de ese momento
y sentirá que su vida se marchitó
por esconder su sentimiento.
Aquel que quedó enterrado entre castillos
y renace en un fugaz pensamiento.

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